Mostrando entradas con la etiqueta Cuidados psicológicos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Cuidados psicológicos. Mostrar todas las entradas

¿Cuál es la diferencia entre una crisis y el final de una relación?


Las relaciones, como las personas, atravesan varias fases de crecimiento a las que deben adaptarse y en las que sería bueno que reunieran experiencias de aprendizaje. En estos cambios de etapa, las crisis suelen ser el ingrediente obligado de los replanteos y las reflexiones en profundidad. ¿Cómo saber si los problemas en los vínculos humanos obedecen a esta transformación o están anunciando el fin de ese lazo que unía a dos personas? Crecer uno mismo o con el otro: ésa parece ser la cuestión.

Las rupturas y los alejamientos siempre implican la posibilidad del regreso. Sin embargo, es tan azarosa la reconciliación como la distancia definitiva; por eso, cuando surge un conflicto entre dos personas que se quieren, ¿es una crisis o el final del vínculo? ¿Qué se puede aprender de esos momentos? La Licenciada Elena Fernandez nos brinda algunas pistas para capitalizar los episodios críticos, de tal manera que podamos crecer durante toda la vida y enriquecer nuestro bagaje de experiencias.
Crisis: ocasión para la transformación

Hasta hace algunos años, el término “crisis” poseía una connotación negativa que llevaba a evitar esos replanteos como fuera: utilizando la evasión, el reproche o el ataque como forma de defensa. Sin embargo, en el último tiempo cobra mayor difusión la idea de crisis como oportunidad de cambio: tomando el necesario y vital dinamismo de los seres humanos, los especialistas coinciden en afirmar que entrar en crisis es una forma de llamar a los momentos de crecimiento personal.

- Licenciada Fernández, ¿cuándo se produce una crisis?

Cuando hay algo que tenemos que cambiar. Ya sea por algo personal o que viene de afuera, siempre se trata de un cambio interno: por ejemplo, si te quedas sin trabajo la situación externa genera una crisis, pero el cambio debe ser personal hacia esa situación. En consecuencia, una crisis indica que hay algo nuevo y que hay que hacer un cambio.

- En el marco de una relación de amor, ¿cómo se sitúa esa necesidad de cambio?

Tomando el caso de una pareja, a lo largo de ese vínculo hay muchas crisis. Primero, la de vivir juntos. Luego, nace un hijo: es muy lindo, pero hay que adaptarse a una nueva situación. Hay crisis provocadas por el funcionamiento de la pareja o por cuestiones externas: que uno de los dos se quede sin trabajo, por ejemplo. En todos los casos, la pareja debe incorporar nuevos elementos. Cuando no puede hacerlo, es la debacle total.

- Ése sería el punto de distinción entre una crisis y el fin de una relación: no poder sumar esos cambios.

Claro, cuando no se pueden incorporar los elementos nuevos que presenta la vida o la realidad. Por ahí, los dos no lo pueden hacer y viene el gran problema.
Atención para cambiar: el primer paso

Los episodios de crisis vienen precedidos de signos de alerta, que los implicados pueden o no atender, pero que están presentes. Es por eso que la llegada de una crisis obliga a un acto de autocrítica por parte de quienes se encuentran viviendo ese momento, de tal manera que no echen culpas desmedidas al otro y reconozcan su cuota de responsabilidad en esa situación.

- ¿Cuáles podrían ser los indicios de que se precisa un cambio?

Uno se da cuenta enseguida, porque la crisis viene acompañada de ciertos síntomas: bronca, violencia, abandono, indiferencia, etc. Al principio, cuando uno está metido en esa relación, lo esconde debajo de la alfombra y hace que no pasa nada. A todos nos cuesta aceptar cambios e incorporar elementos nuevos; además, pensar que la relación está en crisis lleva a decir: “Estoy fea, gorda, vieja, no me quiere más, ya no sirvo, tendrá otra”. Esos sentimientos muy fuertes hacen que uno tape la verdadera situación de la crisis, que es una desacomodación en el vínculo.

- ¿En qué aspecto de la pareja comienza esta desacomodación?

Generalmente, el problema sexual es fundamental y lo que lleva a crisis: “Estoy cansado, no tengo ganas”. Eso va llevando a un deterioro en la pareja y puede que, ahí sí, aparezca un tercero.

- ¿Pero en las crisis por infidelidad la culpa es la llegada del tercero?

No, ya existía un problema en la pareja. Porque si la relación está bien, el tercero pasa desapercibido, no se ve. Cuando uno está muy bien, puede pasar cualquiera y no se ve porque uno está muy enamorado. De repente, la pareja no se da cuenta de su crisis y pasa un tercero y el otro se deja llevar por lo que encuentra ahí: afecto, escucha, mejor sexo…


- ¿Cómo remontar el vínculo luego de una infidelidad de ese estilo?

Si es una pareja fuerte, se puede volver al hogar y decir: “Mirá lo que me pasó, tenemos que cambiar”. Si yo no sabía que estaba tan mal con mi marido y de repente me encuentro con un hombre cálido que me dice cosas bonitas, me dejo llevar y me doy cuenta de que me gustaría verlo de nuevo. Si lo pienso, en un primer momento la emoción aparece ligada al otro y parece que uno se retira afectivamente de la pareja; pero, en verdad, lo que sucede es que uno está enojado con la pareja, tiene bronca y por eso le retira el afecto.

- ¿Y si la crisis la siente uno, pero el otro cree que está todo bien?

No, la crisis siempre son de a dos. Uno la puede negar: frente a un elemento nuevo de cambio, uno no lo quiere ver, prefiere refugiarse en lo viejo, en lo desconocido, lo que no da miedo. Lo nuevo siempre asusta, remueve cosas internas y, en realidad, lo que uno cambia son patrones mentales. Si uno vivía de determinada manera, posiblemente existían patrones mentales al estilo de “mi mamá y mi papá tenían una pareja así, yo busco una pareja igual”.
Crisis en tiempos de crisis: formas distintas de vivir

Sí, como afirma la Licenciada Fernández, los patrones mentales también se asocian con el modo en que nuestros padres y abuelos formaban sus respectivas parejas, es posible que esas maneras de entablar vínculos amorosos esté en discusión. Muchas personas, en la actualidad, discrepan con el modo en que sus padres llevaron a cabo su matrimonio y eso influye en su propia relación de amor. Es por eso que afrontar un proyecto de pareja, en estos tiempos, conlleva una mayor tendencia a vivir en crisis.

- El preguntarse sobre el mejor modo de formar una relación, ¿es lo que hace que ahora haya crisis con mayor frecuencia?

Es que el mundo está más acelerado, la mujer sale a la calle y no se queda a esperar al marido a que vuelva de trabajar. Antes ella cuidaba la casa y aguardaba al hombre que, cuando llegaba, tenía la comida, prendía la tele, tenía el grupo familiar a su alrededor y listo. Además, antes alcanzaba con que el hombre fuera el único que salía a trabajar. Ahora, salvo que el hombre tenga un salario muy bueno, los dos tienen que trabajar.

- Y además muchas mujeres quieren crecer profesionalmente.

Sí, porque no aceptan su rol tradicional y saben que necesitan realizarse en el plano personal. Ésta es una crisis social, no sólo de la pareja, porque hay un cambio en un elemento que requiere acomodación. Hay muchos hogares que se acomodaron y otros en los que se necesitó un esfuerzo terrible. Muchos hombres no podían entender cómo las mujeres salía tanto como ellos a trabajar y, a veces, cobraban más. Eso repercute en todo: en lo sexual, en lo amoroso, se muestra en que “no te hablo, no me comunico, me lleno de bronca”.

- Sí, también puede darse un problema con la percepción de la masculinidad en muchos hombres cuando surgen estos cambios.

Claro, ¿el ser masculino puede aceptar ahora que la mujer trabaje? Pero ese cambio de la mujer lleva a que quiera ser activa en todos los niveles, no sólo en el laboral: descubre su sexualidad, donde era pasiva, pero ahora se anima a pedir y a sentir, quiere sentir.

- ¿No parece a veces que, apenas hay un problema, las parejas se separan?

Pero eso va llevando a toda una crisis. Las parejas que están fuertes, tienen diálogo y se respetan, pueden modificar lo que se necesita. Frente a una crisis, pueden aparecer los portazos, los gritos y las amenazas: “me voy con otro/a, no vuelvo más”, pero nadie se sienta a pensar lo que está pasando. En toda crisis, en un principio, hay violencia. Hay muchas situaciones en las que el hombre hace eso, se va de la casa y regresa desesperado a reconciliarse con su mujer porque se dio cuenta de que se le rompió el mundo. Extraña a sus hijos, a su familia, pero ahí se había roto el diálogo. Si se dieran cuenta de que algo les está pasando, podrían pensar.

- ¿Y de qué manera se puede propiciar ese acto de pensar?

Las técnicas que me dieron mejores resultados son las que implican un trabajo personal. He trabajado con familias y parejas, pero es muy difícil, porque si uno dice algo, el otro reprocha: “Dice eso porque no me quiere”. Entonces, utilizo la meditación para el trabajo individual: voy dentro de mí, pienso lo que me pasa, pienso en lo que quiero. Eso es fundamental: es “La” pregunta. ¿Qué es lo que quiero, qué es lo que me hace feliz? ¿Qué es lo que deseo en este momento? Eso es lo fundamental porque es lo que me abre caminos para lo nuevo. Si ambos hicieran el mismo proceso, la pareja podría salir de la crisis.

- A veces, uno quiere cosas que sabe que no le harán tanto bien como continuar con su proyecto de pareja. Ejemplo: uno se encandila con un tercero aunque sabe que esa posibilidad es menos satisfactoria que su presente…

Lo que sucede es que ese alguien le despertó sentimientos que estaban dormidos. Cree que le generó nuevas emociones, pero la verdad es que ya estaban, aunque tapadas, porque la pareja no tiene intimidad, porque no busca lugares para salir solos, los chicos los invaden, no tienen tiempo para nada, perdieron el romance y hasta el sentido de lo sexual. Hoy en día se preservan más las relaciones de los que viven separados que de los que viven juntos.

- ¿Por qué sucede eso?

Porque es más difícil convivir, la mujer no quiere ceder tantos espacios, el hombre también tiene que hacer cambios y no esperar a la mujer-mamá, sino a una compañera. No decirle “¡No me planchaste la camisa!”, sino hacerlo él, o también cuidar al bebé y cambiarle los pañales.
Un origen “imprevisible” pero un desarrollo controlado

Así podría definirse el curso de una crisis en el marco de una relación. Si bien aparece como parte de la vida y del correr del tiempo, las técnicas y las decisiones puestas en práctica para sobrellevar el momento definen, en gran medida, los resultados finales.

- ¿Las crisis se pueden prevenir?

No; aparecen, surgen. La crisis es crecimiento en la vida, un planteo de cambios constantes que siempre van a desencadenar una crisis porque implican una reacomodación. La vida es un constante aprendizaje y, por eso, no hay culpas.

- ¿Y cómo evitar echarle culpas al otro durante una crisis y, así, empeorar las cosas?

Uno siempre le echará la culpa al otro en un primer momento, porque se debe al shock. Lo que uno tiene que hacer es pensar qué le pasó al otro para obrar así. Pero si hurgá en su interior, se dará cuenta de que tampoco estaba bien. Al principio, uno coloca todo afuera, y creo que uno tiene que empezar a ver qué es lo que pasa adentro. Si empiezo a adoptar este planteo, me podré reconocer mejor.

- ¿La meditación ayuda a lograr este proceso?

Sí, porque primero se bajan las revoluciones y uno se da cuenta de que el cerebro puede funcionar más lentamente. Al relajarse, no sólo se afloja el cuerpo, sino también ideas y sensaciones que hablan de uno mismo. Así, uno se acostumbra a generar un diálogo interior. Porque yo creo que todo depende de uno.

- ¿No es “uno y el contexto”? Muchas veces se pierde de vista el factor contextual.

Sí, porque te puede pasar algo externo, pero todo depende de la actitud que se tenga.
Otras experiencias “críticas”

Si bien la crisis de pareja es una de las vivencias más conflictivas de una persona con sus amores, la familia también pasa por sus momentos de quiebre y cambio, sobre todo cuando el matrimonio que encabeza el núcleo familiar se encuentra en disputa. En ese momento, toda la familia siente los efectos del problema y se halla implicada en el proceso de reacomodación.

- ¿Cuáles son las características de la crisis familiar? Hay muchas personas que han roto lazos con su familia, ¿cómo se puede entender eso?

Yo creo que alguien rompe algo porque no puede hacer el cambio. Hay mujeres cuyos maridos las engañan, pero ellas no pueden ver el cambio; se quedan con que “es un sinvergüenza”. Entonces ella se quedó toda la vida con eso y él se fue.

- Entonces, si aceptaríamos los cambios, ¿podríamos aspirar a tener amores para siempre?

Por lo menos, podríamos tener los amores que nos corresponde tener en ese momento. Porque una pareja puede durar toda la vida o no: sólo algunas etapas, porque lleva un momento de cambio personal de uno y en el otro no. Generalmente, los cambios llevan a tomar determinaciones, y si no se puede cambiar juntos, habrá que hacerlo separados. Más de una vez, si el otro no acompaña con el cambio o no pueden saltar juntos, el cambio implica la ruptura, porque no se puede obligar al otro a cambiar.

- ¿Cómo se comunica a los hijos que en la pareja hay una crisis?

Se dan cuenta mucho antes: están nerviosos, se les caen las cosas, les va mal en el colegio, son los primeros que van a detectar todo. Los chicos, como las mascotas, nos observan todo el tiempo, porque mientras son pequeños los adultos son el centro de su vida.

- ¿Qué lugar ocupa el diálogo?

Es fundamental y hay que decir hasta las cosas que uno nunca diría por miedo a perder al otro. Hay que juntar coraje y decirlas. En ese momento, hay que sincerarse: “a mí me está pasando esto y esto”. Si vos te abrís, surge la comprensión, porque si no el otro no sabe qué es lo que pasa.

- Pero al abrirse también puede haber estallidos de furia…

Sí, a veces uno le dice con altoparlante al otro: “¡No me escuchas!”, y el otro hace como si nada. No escucha para nada. Cuando un buen día uno dice “Chau, me voy” Es muy común que se piense que el que se queja es un hincha, que tiene un mal día, pero va pasando el tiempo y lo mejor es dialogar: “creo que la situación es crítica, tenemos que hablar porque esto se va al diablo y yo todavía te quiero”. Hay relaciones que, pasado el tiempo, pierden el amor y no hay ganas de luchar.

- En estas situaciones, ¿sirve pedir un tiempo? Porque se dice que es una mentira, una excusa para irse de a poco.

El otro pensará que es una excusa de su pareja para ser infiel, pero si hay confianza y se toman en serio las cosas, pedir un tiempo puede funcionar.
Opciones para comprender el problema y manejar el estrés

Si todos tenemos que vivir varias crisis durante la vida, resulta obvia la importancia de conocer ejercicios, actividades y formas de sobrellevar mejor esas instancias y tomar las decisiones más atinadas que sea posible. Si bien no existen garantías, la búsqueda interior y la reflexión en profundidad parecen ser las alternativas más adecuadas.

- ¿Cómo se desarrolla una actitud constructiva en los momentos de crisis?

Bueno, es que las rupturas empiezan siendo un desastre, pero después todo se va acomodando. Primero, la persona llora y echa la culpa a todo el mundo. Después, se va aceptando: “ya está, no se puede modificar, ¿qué puedo hacer ahora?” “¿Qué pasa si no cambio nada?” Ése es un ejercicio que suelo indicar.

- ¿Cómo es?

Pensar: “¿Qué pasa si dejo las cosas tal como están?” “¿Qué pasa si no cambio?”, pensar cómo serían las cosas, como se vería uno. Ahora, “¿qué me pasaría si cambio?” Después, sacar conclusiones. Este ejercicio se puede hacer mediante visualización o con un cuaderno: dividir la hoja en dos y comenzar con cada opción en profundidad: imaginar por completo la situación en la que no habría cambio y, luego, con el cambio. Esto se puede hacer también con una meditación tranquila, poniendo música, respirando hondo y recorriendo con el pensamiento: la meditación puede ser activa mentalmente, para imaginarse las transformaciones. De repente, aparecen ideas en la mente sobre las que se debate después: “¿Por qué vi una flor mientras pensaba en esto?” Son señales que vienen de mí y se pueden interpretar.

- ¿Y hay algún ejercicio útil para indagar en las decisiones que debemos tomar?

Se puede realizar el de nombrar dos padrinos para consulta: un periodista, la Virgen María, un músico de rock, un político… Son dos consultantes imaginarios, por lo femenino y lo masculino, dado que de ambas cosas se forma el mundo. En un lugar especial imaginario sólo entran usted y sus consultantes, y tiene que imaginar que llegá a ese sitio y que la ayuda aparece.

- ¿Qué se aprende de todo este proceso?

Se aprende y se trabaja mucho con el perdón: es sabido que todas las broncas y resentimientos causan enfermedades graves. Así, si hubo una pelea con la madre, se la cita a ese lugar ideal y se le dice, imaginariamente, las razones de la pelea y se la perdona. El perdón es comprender, no es ese perdón tonto de “yo perdono a todos”. Comprender implica que mamá, por ejemplo, era así y no podía ser de otro modo. Cuando yo la perdono, puedo ver a mi mamá no desde el vínculo afectivo sino desde quién era: qué le pasaba, por qué era obsesiva conmigo, empezamos a trabajar con esos sentimientos que están adentro y llega mucha libertad.

- Es una especie de reconciliación.

Es sacarse todo lo que no sirve, porque el lugar que ocupa el odio en su interior se lo resta a la vida y al amor. Eso pasa en todas las relaciones, también la de pareja: “¿Qué le pasa a mi marido conmigo?” Ese odio ocupa un espacio emocional y energético que no permite ver qué hay detrás de eso.

- Si uno está en armonía personal, ¿puede superar mejor una crisis?

En realidad, puede enfrentar mejor a la crisis, pero cuando ésta surge, la armonía se pierde. Por ahí, si en un primer momento los sentimientos se desbordan, en un segundo momento uno se tranquiliza y pone en orden las ideas. No se deja que los síntomas perduren tanto tiempo. Surgirán las mismas broncas, pero no durarán tanto en el interior. Tienen que ocupar el momento y luego disiparse. Además, estar en armonía ayuda a capitalizar la experiencia: “¿Qué me quiere decir esto?”, como parte de un proceso vital. Eso es lo que uno aprende.

- ¿Cuál es el principal dato o conocimiento para superar una crisis?

La crisis se podrá enfrentar si se entiende como un cambio que se produce y en el que hay que descubrir lo que quiere decir la situación. En la pareja, no es seguro que los dos lo hagan, pero uno sólo, por lo menos, podrá entender mejor las cosas. Si uno dice “mira lo que me hizo, qué mal tipo, qué mala mina”, eso no sirve: son patrones mentales que no ayudan a crecer ni a ser felices. Si bien en el primer momento la persona se siente mal, después hay que pensar: a lo mejor estoy muy dedicada a mi carrera o a los hijos, y no le presto atención. Es más fácil hacerse la víctima, pero lo mejor es pensar qué es lo que me está pasando a mí, en el marco de quererse mucho, aceptarse tal cual uno es y confiar en el proceso de la vida.

F:revistabuenasalud

La Autocuración


Curarse uno mismo asumiendo una nueva actitud en la vida es posible, y tener una excelente calidad de vida aún siendo anciano también.

La autocuración implica saber más de uno mismo, conocerse mejor, tener mayor conciencia de nuestras reacciones frente a los otros y ante las circunstancias y reconocer nuestro carácter y nuestro estilo de vida, porque las enfermedades expresan emociones reprimidas o ignoradas y palabras no dichas y pueden ser consecuencia de ciertos estilos de vida y de hábitos dañinos.

No siempre el envejecimiento prematuro y los achaques de la vejez se relacionan con causas físicas, a veces, el trastorno emocional provocado por una quimioterapia es más devastador que las propias drogas; y la pérdida de un ser querido más perjudicial para la salud que la predisposición de factores genéticos.

Las emociones producen trastornos fisiológicos y orgánicos a nivel celular que favorecen la entropía, o sea la tendencia a la destrucción y a la muerte celular, ocasionando daños irreversibles y permanentes.

Estar sano y mantenerse más tiempo joven, equivale a lograr el equilibrio entre creación y destrucción; y la inteligencia del cuerpo se ocupa de este equilibrio cuando éste funciona sin grandes tropiezos.

Una forma de mantener este equilibrio celular es darle algo que hacer al cuerpo, ya que se sabe que todo lo que no se usa se atrofia y favorece el envejecimiento.

El mayor riesgo de depresión, enfermedad, envejecimiento y muerte prematura lo tienen las personas sedentarias.

Está comprobado que aún los ancianos, tanto varones como mujeres, incluso centenarios, incrementan su fuerza, resistencia y masa muscular, en la misma forma que las personas más jóvenes de cualquier edad.

El incremento de la actividad física puede revertir los efectos previos de la entropía; y más aún si se combinan con una dieta alimenticia saludable y equilibrada.

El libro “Biomarkers” (biomarcadores), escrito por los científicos Williams Evans y Brian Rosenberg, señalan diez indicadores de la edad que actualmente se consideran reversibles:

1) Masa muscular delgada
2) Fuerza
3) Tasa de metabolismo basal
4) Grasa corporal
5) Capacidad aeróbica
6) Presión sanguínea
7) Tolerancia al azúcar sanguíneo
8) Proporción Colesterol/HDL
9) Densidad ósea
10) Regulación de la temperatura corporal

Estos marcadores se desequilibran con la edad y los más importantes de ellos son la masa muscular y la fuerza; porque el cuerpo tiende a duplicar su grasa y a perder la masa muscular, y los músculos tienen mucha influencia en la vitalidad del cuerpo.

Evans y Rosenberg afirman que si se adquieren músculos en edad avanzada los ancianos pueden rejuvenecer en forma notable todo el funcionamiento de sus órganos, mejorar la presión arterial, la tolerancia al azúcar sanguíneo, la declinación metabólica y la capacidad del cuerpo de regular su temperatura, además de hacer que se sientan más jóvenes y con mejor estado anímico.

Apenas veinte minutos de caminata, tres veces por semana, mejora los niveles de colesterol en sangre, aunque lo mejor es que la actividad física sea indicada individualmente según la edad y el estado físico.

Sin embargo, a pesar de estos beneficios sólo un veinte por ciento de los ancianos, en los Estados Unidos, se mantiene activo.

Fuente: “Cuerpos sin edad, mentes sin tiempo”, Deepak Chopra

El Origen de las Normas Morales


Las normas morales son naturales.

Me sorprendió escuchar ayer en un programa periódístico televisivo, a un periodista diciendo que algunos sucesos aberrantes que ocurren en la realidad; además de otros hechos históricos que mencionó sobre matanzas masivas de niños recién nacidos producidas por sus propios padres, en ciertas sociedades, en circunstancias de crisis o hambrunas; lo hacen dudar sobre si el origen de la moral en el hombre es innato o si se trata de normas adquiridas por la cultura.

¿El amor a los hijos es una capacidad instintiva en el hombre o es algo aprendido y transmitido por la cultura? ¿El hombre es bueno por naturaleza o está obligado a portarse bien por temor a la sanción de la justicia?

Con respecto a este tema, Vitus B. Dröscher, autor del libro “Calor de Hogar” sobre cómo resuelven los animales sus problemas familiares, nos aporta mucha claridad a los cuestionamientos sobre cuál es el origen del amor paterno y materno en los animales, y cómo hacen para ser buenos padres y cumplir sus roles adecuadamente para asegurar la supervivencia de sus crías, aún cuando la paternidad en los animales no humanos sea instintiva y no elegida.

A la luz de las últimas investigaciones científicas sobre las leyes de la reproducción de los animales, su comportamiento en el nido, cómo cuidan a su prole, y hasta dónde llega el instinto materno para protegerla, Dröscher llega a conclusiones que podrían indicar una posible salida a la crisisi familiar que sufre la humanidad en estos tiempos.

Una pacífica cebra puede llegar a atacar fieramente a una leona para vengar la muerte de una de sus crías y una madre jabalí se atreve a dar un salto increíble para sortear una cerca que atravesaron imprudentemente sus crías, por un lugar por donde ella no podía pasar.

Dos grupos de huevos en dos incubadoras diferentes, sometidos al sonido de músicas distintas, pudieron reconocerla al salir del cascarón y acercarse a la gallina de pelluche asociada a ese sonido específico.

El hombre es parte de la naturaleza y pertenece al reino animal, sin embargo Dröscher observa cómo en el mundo actual los lazos familiares humanos parecen haberse perdido.

El lazo natural entre madre e hijo parece no existir, la falta de sentimientos y la indiferencia destruyen la unión familiar provocando en los jóvenes angustia y ansiedad que se traducen en sentimientos de frustración y depresión o exceso de agresividad.

Muchos padres, obnubilados por la intelectualidad o la ambición, dejan de percibir sus instintos naturales y dejan de cumplir su rol, alejándose de sus hijos.

Dröscher propone que las necesidades psicológicas de esta época se podrían satisfacer si los padres volvieran a mantener el calor de hogar que los hijos tanto necesitan.

Los animales viven en un mundo cerrado atados a los instintos. Su conducta está condicionada por sus impulsos.

El hombre es un ser libre, puede superar sus instintos y reflexionar sobre sus actos; pero la sociedad en que vive, que tiene una realidad propia, lo condiciona a adoptar comportamientos contrarios a su naturaleza que pueden llegar a traducirse en conductas aberrantes que lo llevan a priorizar otros valores no humanos por sobre el amor natural a la familia.

No es la sociedad en que vivimos la que nos proporciona las normas morales, sino que es la cultura que adquirimos la que nos priva de ellas.

La vida de los animales nos muestras claramente lo bien que cuidan a sus crías y cómo aquellas que no reciben la influencia materna cuando nacen adoptan al crecer conductas perversas y erráticas, llegando a morir por no haber aprendido durante sus primeros días de vida lo necesario para sobrevivir.

Del mismo modo, la prole una vez que ha crecido lo suficiente como para ser independiente es arrojada del nido para que se procure sus propios alimentos y se reproduzca, según la ley natural.

Es de esta forma como la vida de los animales nos revelan que las normas morales tienen su origen en la naturaleza.

Así como tenemos un código genético encargado de mantener nuestro equilibrio físico, también tenemos el discernimiento para distinguir lo que es correcto.

El hombre es el único en la escala zoológica que puede modificar la naturaleza para su propio beneficio. Esta capacidad se vuelve perniciosa cuando se aprovecha de su potencial para destruirla y para someter a sus iguales.

Este privilegio es lo que le hace perder sus valores morales, o por lo menos es lo que le permite ignorarlos para beneficiarse individualmente, olvidándose que es parte de un grupo, de una sociedad, de un todo y que sin su entorno no es nada.

Importancia de la psicología


Vivimos en una sociedad compleja donde existe la oportunidad de estar al tanto de todas las novedades que ofrece la tecnología de última generación como así también de apreciar cómo viven las personas con alto poder adquisitivo.

Se confunde de este modo el Ser con el tener. Se deja de lado la propia individualidad y el propósito en la vida para torcer el destino y pretender ser otro.

La publicidad impulsa a comprar más cosas de las que se necesitan y a gastar más de lo que se gana; y lejos de aceptar el propio cuerpo, la mayoría desea parecerse a los patrones que la moda impone.

La alienación que sufre el hombre moderno lo sumerge en un estado de duda, temor e inseguridad porque ha perdido su propio ser esencial, que es el marco de referencia que necesita para poder vivir en armonía una vida natural.

La alienación es la pérdida de la identidad. Si el hombre no sabe quién es tampoco puede desarrollarse, crecer, ni tener proyectos; y el fracaso, esa experiencia que destruye la autoestima, es el mejor maestro que se necesita para aprender a recuperar el propio camino.

No hay una fórmula para vivir, porque la vida es como una novela sin libreto que obliga a ser creativo a cada momento.

El Psicólogo en nuestros días, es el único apoyo confiable para aprender a escucharse a si mismo y llegar a entenderse más y a conocerse mejor.

Se trata de un profesional entrenado para saber escuchar, señalar y mostrar todas las alternativas que no se logran ver cuando se vive una vida inconsciente, avanzando a ciegas con el piloto automático.

Es el único que puede encontrar la manera de que una persona que está sufriendo se de cuenta que el dolor no se puede evitar pero que sí podemos ahorrarnos el sufrimiento; que es el sentimiento que se experimenta cuando no se acepta la realidad tal cual es.

El hombre necesita vivir muchos años de sufrimiento para llegar a entender que la mayoría de las cosas no se pueden controlar, porque si tienen que ocurrir, ocurren igual, independientemente de lo que él haga.

Esta vida alienada que nos toca vivir necesita de la participación permanente de un Psicólogo de cabecera. Alguien que apoye las decisiones, que fortalezca la autoestima, que muestre los efectos perniciosos que tienen el maltrato, el egoísmo y la falta de amor.

Los problemas familiares no se resuelven solos porque el hábito crea un sistema de relación cada día más estructurado y más difícil de modificar.

La gente no quiere sentarse en familia para hablar de los problemas y sin un interlocutor no comprometido que escuche sin hablar, continúan solos defendiendo sus posturas personales en permanente batalla, con el objetivo de ganar la lucha pero arriesgándose a perder los afectos.

A veces el miedo a perder el amor expone a perder la propia identidad porque no se sabe que no se puede amar sin antes estar contento con uno mismo.

El otro ama a alguien principalmente porque es diferente a todos los demás, sin embargo casi todos se esfuerzan por no ser ellos mismos y quieren desesperadamente parecerse a otros.

Los mensajes contradictorios de los padres afectan a los niños sin darse cuenta. Ellos aman a sus hijos, sin embargo sin saberlo les están haciendo un daño.

El Psicólogo trata de modificar la comunicación familiar que muchas veces transmite valores opuestos.

Vivir en pareja es una experiencia que puede resultar demoledora, generalmente porque cada uno de sus integrantes no está dispuesto a renunciar a vivir como una persona sola.

Cuando no existe conciencia de “nosotros” no hay posibilidad de formar un buen vínculo, porque prevalecerá el tuyo y el mío que bastará para fomentar la discordia; porque una pareja significa vivir una individualidad que se desarrolla y crece, para compartirla con amor.

Las distintas etapas de la vida nos enfrentan a nuevos desafíos y a nuevas experiencias que pueden ser mucho más gratificantes que las anteriores; porque la vida es evolución hasta el último día de nuestra existencia, y es inútil aferrarse a viejas fórmulas, porque los nuevos retos exigen siempre nuevas estrategias.

La importancia de la Psicología ha obligado además a insertarla en todas las áreas de la sociedad que impliquen relaciones humanas.

Psicología de las Masas


Todo poder despótico utiliza recursos hipnóticos.

El fenómeno de masas durante la primera mitad del siglo XX caracterizó el curso de la historia mundial. En Alemania, Hitler, Adolf (1889-1945), político alemán nacido en Austria, después de la primera guerra mundial de 1914, participó en la propaganda antibolchevique en el ejército; y en 1919 se relacionó con un grupo de extrema derecha que posteriormente se transformó en el partido nacionalsocialista alemán del trabajo.

La crisis económica de 1929 le dio mayores oportunidades a su partido aprovechando el descontento y las relaciones de grupos sindicales patronales que luchaban con los sindicatos de izquierda.

Con la ayuda de importantes industriales consiguió el poder y estructuró el estado alemán de acuerdo a las ideas nazis de hegemonía de la raza alemana, con una concepción totalitaria y con pleno apoyo popular de las masas.

Su ambición de dominio lo hizo responsable de la Segunda Guerra Mundial que comenzó con la invasión alemana en Austria y Checoslovaquia.

Su carisma hipnótico lograba entusiasmar a su pueblo inculcando la idea nazi de formar parte de una raza superior con la responsabilidad de liderar toda Europa.

Los fenómenos de masas se caracterizan por la identificación con un líder carismático lo que logra borrar toda huella de conciencia individual al participar de una conciencia colectiva, fortalecida por ideales comunes de grandeza; dándole oportunidad a cada individuo en particular de elevar su autoestima, solamente por su adhesión al grupo.

La frustración de las aspiraciones individuales es mitigada mediante la canalización de las propias necesidades hacia lo colectivo que brinda la posibilidad de concretarlas por medio del grupo, aunque las actividades, procedimientos y objetivos del mismo no coincidan plenamente con lo que le demanden sus conciencia.

Mussolini, Benito (1883-1945), político italiano de ascendencia obrera, era socialista y anticlerical, pero en 1914 dio un inesperado vuelco y propugnó la intervención de Italia en la guerra. Organizó posteriormente un movimiento ultranacionalista fascista, anticapitalista, anticlerical y antimonárquico. Proclamaba la necesidad de un estado autoritario y la restauración del orden tradicional.

Financiado por grandes industriales y terratenientes, combatió a los movimientos de izquierda hasta que obtuvo el poder, instaurando una dictadura.

Se unió estrechamente a Hittler y ayudó a las fuerzas nacionalistas durante la guerra civil española (1936-1939).

Mussolini fue otro ejemplo de líder carismático con poder hipnótico sobre las masas que en esa época también utilizaron otros líderes en otros países, con el fin de ejercer el poder en forma despótica y dictatorial, con la supresión de las libertades individuales y de expresión y con estrategias especiales para juzgar a la oposición; apoyados por una gran parte de la población anónima que se identificaba con su líder compartiendo su gloria.

Le Bon decía que cualquiera sean los individuos que componen a una masa humana, al formar parte de una multitud los transforma en almas colectivas capaces de sentir, pensar y obrar de una forma completamente distinta a como lo harían aisladamente.

Agrega Le Bon que en una multitud desaparece la personalidad individual surgiendo lo inconsciente social en primer lugar. El individuo adquiere un sentimiento de potencia invencible, lo que le permite ceder a sus instintos que como individuo aislado hubiera frenado, porque actuando en medio de una multitud anónima desaparece la responsabilidad.

Además, todo acto multitudinario suele ser contagioso y sugestivo hasta el extremo de llevar a cualquier individuo a actuar en forma contraria a su naturaleza, sacrificando su interés personal y sin tener conciencia de sus actos.

Opina Le Bon que la multitud es un rebaño que no puede vivir sin amo y tiene tanta necesidad de obedecer que se somete instintivamente a su jefe.

Problemas de Pareja


En las parejas de ayer y de hoy, sólo despierta entusiasmo, la búsqueda del orgasmo.

Estar en pareja es una decisión que cambia la vida y exige cierta disposición para brindar felicidad a otro.

Naturalmente, un hombre y una mujer son diferentes, desde todo punto de vista. Pueden tener compatibilidades en muchos sentidos pero sus cuerpos y sus mentes funcionan en forma distinta.

Básicamente, el sexo masculino tiene una estructura mental más racional y teórica en tanto que el femenino se caracteriza por una forma de pensar más emocional y práctica.

Cassirer, nos dice que el hombre es un animal simbólico y yo agrego que esta característica predomina en la mujer, que es la que más necesita manejarse con representaciones.

Uno de los problemas que aqueja hoy en día a la gente es su vida sexual. El sexo es muy importante en la vida de una pareja, pero está tan promocionado, manoseado y mercantilizado, que ha adquirido dimensiones desproporcionadas distorsionando las expectativas de la gente joven.

Los hombres no suelen tener problemas de falta de orgasmo pero sí tiene la mayoría dificultades con la eyaculación precoz, que es por lo general lo que no le permite a la mujer, de esa forma, llegar al climax.

Antiguamente los hombres iniciaban su vida sexual en un prostíbulo. Casi siempre eran experiencias lamentables que dejaba en los jóvenes un recuerdo amargo y una idea sucia del sexo.

Muchas veces, estas circunstancias eran fomentadas por los mismos padres, para evitar que sus hijos se inclinaran hacia la homosexualidad, fantasías que también solían formar parte de las tendencias latentes y reprimidas de sus progenitores.

Hoy en día las cosas no han mejorado demasiado, sino empeorado, porque los jóvenes se inician sexualmente con adolescentes menores de edad, sin utilizar ninguna protección, en un auto, en una plaza, en cualquier lugar que encuentren donde puedan tener algo de intimidad, menos en una cómoda cama de una habitación rodeado de un ambiente adecuado.

De esta manera, un joven se puede satisfacer, pero difícilmente ocurra lo mismo con su pareja, que quedará frustrada y además con la culpa y el resentimiento por haber cedido para tener una experiencia no satisfactoria.

Los inicios son importantes porque dejan una huella profunda y de alguna manera van a influir en la vida sexual futura.

El joven que tiene su primera experiencia con una prostituta y le agrada, probablemente en el futuro le resulte difícil integrar el amor y el sexo, de modo que es posible que tenga una novia o esposa a quien amará pero que le costará satisfacer sexualmente y tendrá una amante como aquellas de su primera vez para encontrar el placer sexual que necesita.

La integración del amor y el sexo es una etapa del desarrollo sexual, porque el verdadero amor de pareja en la adolescencia naturalmente comienza siendo ideal y recién posteriormente madura hacia la sexualidad y si el ideal y la sexualidad no se brindan a una misma persona, tenderá a seguir separado para siempre.

Lamentablemente, la mayoría de las veces, recién cuando un hombre es maduro aprende a tratar a una mujer y a vivir él mismo una sexualidad más gratificante y plena; principalmente por el hecho de tener una menor carga endógena que le permite una facilidad natural para controlar su eyaculación.

Pero no es necesario llegar a ser un anciano para poder hacer feliz a una mujer, porque el dominio de si mismo se puede aprender y lograr a cualquier edad si se tiene conciencia del problema.

Síntomas de Estrés


Si se presenta un revés, sufrimos estrés.

El estrés es la reacción normal del cuerpo frente a una situación amenazante. Esta forma de estrés no afecta la salud, sino que ayuda a preparar el organismo para defenderse del peligro.

Pero la vida moderna expone a la mayoría de las personas a continuos desafíos que le provocan estrés crónico, un estado permanente de alarma que produce alteraciones funcionales y orgánicas.

Es imposible liberarse de los problemas que surgen a diario en una sociedad compleja; de modo que la única manera de enfrentar el estrés es modificando la forma de reaccionar frente a esas situaciones no deseadas, que muchas veces resultan inevitables.

Los síntomas del estrés son muchos y resulta difícil hacer un diagnóstico diferencial porque esos mismos síntomas suelen ser comunes a otras patologías.

Sin embargo, si se obtienen datos sobre la personalidad y la actividad que desarrolla un paciente, se puede deducir si los trastornos que sufre pueden deberse o no al estrés.

La depresión puede ser un síntoma de estrés, cuando una persona está abrumada por las obligaciones y cree no poder salir de esa situación; porque las creencias juegan un papel muy importante en la forma en que se viven los problemas.

Si alguien cree ser irremplazable, difícilmente pueda salir de una circunstancia que le produce estrés.

De irremplazables están llenos los cementerios, y sin embargo en poco tiempo, esa tarea que realizaba el desaparecido que parecía imprescindible, la puede hacer otro y muchas veces hasta mejor.

Quien cree que lo que hace, lo hace de la mejor manera posible se equivoca, porque no hay una sola forma de hacer las cosas bien, hay muchas; y alguna de ellas seguramente puede ser mejor.

La existencia del inconsciente colectivo nos permite inferir que existen en el mundo muchas personas a quienes se les presentan las mismas ideas y las mismas formas de actuar en un momento histórico dado. Por lo tanto, lo que no puede hacer uno lo hará otro, tal vez de la misma manera o aún mejor.

El ego es el responsable del estrés, porque necesita el hacer más que el Ser para mantener alta la autoestima, basada en la creencia, de lo que creemos que piensa el otro de nosotros, por lo que hacemos.

Sin embargo, el desarrollo de la verdadera autoestima, o sea ese sentimiento que reconcilia al hombre consigo mismo y otorga paz interior, no pasa por el rendimiento personal, sino por quién Es uno, qué actitud tiene, cómo se comporta y cómo se relaciona.

Otro síntoma del estrés es la hiperactividad, el sentirse acelerado tratando de cumplir con la agenda llena de obligaciones autoimpuestas, hasta quedar agotados.

Los trastornos digestivos como la dispepsia, el meteorismo, las digestiones lentas, la acidez, el colon irritable, son síntomas de estrés.

El apuro para ganarle al tiempo nos hace comer mal y rápido, sin masticar adecuadamente, tragando entero y sin disfrutar de la comida que en vez de ser un placer se convierte en un trámite más.

El estrés puede ocasionar también el estrechamiento de las arterias coronarias, que pueden llegar a contraerse y endurecerse debido al estrés, dificultando la circulación de la sangre y favoreciendo el aumento de la presión arterial.

Es estrés puede producir enfermedades relacionadas con el sistema endocrino alterando la secreción de hormonas y el funcionamiento de las glándulas. Puede ser el detonante de la diabetes, la amenorrea(falta de menstruación) o el hipotiroidismo.

El ataque de pánico y las fobias son síntomas característicos de estrés, en personalidades con tendencias obsesivas, rasgos omnipotentes y baja autoestima, que asumen demasiadas responsabilidades, principalmente, para probarse a si mismos o probar a los demás lo que valen.

Es estrés también produce insomnio; y es un factor que favorece la obesidad, cuando se tiende a calmar la ansiedad con la comida.

Cómo lograr nuestras metas personales


16 recursos para motivarse y evolucionar. Conocer cuáles son las cosas que nos estimulan y nos motivan es la clave para conseguir nuestros objetivos en la vida.

Aunque muchas veces no tengamos tiempo y nos sintamos desbordados por nuestras obligaciones cotidianas, es importante que nos tomemos unos minutos para reflexionar acerca del curso de nuestra vida. Pensar sobre lo que funciona y lo que no en los distintos ámbitos (laboral, personal, familiar, amoroso, etc.) puede ayudarnos a despejar el panorama y abrirnos el camino para cumplir nuestros objetivos y deseos más íntimos.

Obviamente, lo que funciona nos da una pista de que estamos haciendo bien las cosas. Sin embargo, lo contrario no siempre es correcto: aquello que no funciona no implica necesariamente que estemos haciendo todo mal. Muy por el contrario, existen múltiples razones que hacen que perdamos la motivación y, con ella, el interés en concretar nuestras metas. Es importante entonces, preguntarnos cuáles son esos obstáculos que nos desmotivan y que nos impiden alcanzar la plenitud total.

¿Por qué es tan importante la motivación para alcanzar la felicidad?

Gran parte de nuestra calidad de vida depende de la motivación personal. Si una persona está motivada se siente ilusionada, entusiasmada, está bien consigo misma y sabe como cuidarse y manejar su vida. Esta actitud permite afrontar con mayor claridad las situaciones difíciles. Además, al resto de las personas les gusta estar cerca de alguien positivo.

¿Qué debemos hacer cuando nos sentimos desmotivados?

En primer lugar, es necesario identificar cuáles son las motivaciones internas de cada uno. De las 16 motivaciones que le presentamos a continuación existen algunas que serán predominantes en su personalidad, otras que estarán en un segundo plano y algunas que no serán significativas. Lo importante es que defina su perfil motivacional. Una vez que ha identificado cuáles son los aspectos que lo incentivan, es necesario que los desarrolle y los ponga en práctica en todo momento. Esto le ayudará a tomar las riendas de su vida y actuar según sus propios intereses.

AUTO-EVALUACIÓN: ¿CUÁL ES SU PERFIL MOTIVACIONAL?

PATOLÓGICO

Usted tiene este perfil si…
Es una persona adicta al trabajo.
Desatiende su vida personal en beneficio de sus actividades laborales.

Atención! Tiene tendencia a estar constantemente bajo un estrés negativo y, en consecuencia, la eficacia de su trabajo no está garantizada. Tenga en cuenta sus motivaciones más internas e intente ponerlas en acción.

SOBREMOTIVADO

Usted tiene este perfil si…
Es una persona apasionada.
En ciertos casos, su dedicación es excesiva.
Le cuesta desconectarse de sus preocupaciones.

Atención! Corre el riesgo de obsesionarse con el trabajo. Es importante que realice actividades que lo liberen de las presiones cotidianas y lo ayuden a mejorar su sentido del humor.

AUTOMOTIVADO

Usted tiene este perfil si…
Tiene buena predisposición para realizar cualquier actividad.
Sabe regular su motivación interna.

Atención! En muchos casos derrocha energía o la “gasta” en actividades poco productivas. Aprenda a actuar priorizando y pensando qué valor y qué utilidad tiene lo que hace.

ESTIMULADO

Usted tiene este perfil si…
Actúa a partir de la estimulación exterior.
Necesita permanentemente del apoyo y el aliento de los demás.

Atención! Deje de esperar y tome la iniciativa. Descubra sus motivaciones personales y trate de ponerlas en marcha. Fíjese objetivos y etapas intermedias para ir valorando sus avances.

DISTANCIADO

Usted tiene este perfil si…
Es una persona poco motivada.
Evita verse implicado y le cuesta comprometerse.
Es un interlocutor pasivo en discusiones o cuando le piden una opinión.

Atención! Intente encontrar sus motivaciones dormidas. Actívelas progresivamente en función de la situación. Busque ayuda si no se considera capaz o si siente que no puede lograrlo sólo.

DESMOTIVADO

Usted tiene este perfil si…
No tiene iniciativa personal.
Es una persona negativa y pesimista.

Atención! Corre el riesgo de padecer depresiones u otras patologías psicológicas. Trate de evitar que la desmotivación dure demasiado tiempo. Busque urgente actividades que lo llenen.

16 motivaciones para alcanzar la superación y el crecimiento personal

Descubra qué experiencias le resultan estimulantes y póngalas en marcha para auto-motivarse y así conseguir sus metas.
CONCEPTUALIZACIÓN. Intente realizar actividades intelectuales como elaborar juicios de valor sobre una situación determinada, buscar soluciones alternativas ante un problema y consolidar sus opiniones.
APARIENCIA. Impulse su imagen y su proyección social: muéstrese, comuníquese, exhíbase.
PLACER. Aprenda a disfrutar de las cosas, incluso las más cotidianas, y ponga en práctica todos sus sentidos a través de la música, el arte, la gastronomía, el sexo…
VISIBILIDAD. Ser visto y tenido en cuenta por lo que uno es. No pasar inadvertido puede ser una fuente de motivación importante.
AFECTIVIDAD. Amar, sentir, apreciar, mimar, mostrar compasión en cualquier tipo de relación: familiar, de amistad, laboral, etc..
PODER. Despliegue en los distintos ámbitos una posición de mando y dirección. Influir, decidir, pero también compartir y distribuir son buenas estrategias.
INTERÉS COLECTIVO. Intervenga activamente en los asuntos de la comunidad: en el barrio, la escuela o en cualquier otro aspecto social que requiera su colaboración.
INNOVACIÓN. Potencie su deseo de crear, descubrir, aportar cosas nuevas y originales para su entorno.
SEGURIDAD. Busque y construya un espacio propio, cómodo y duradero tanto en el trabajo, la pareja y las amistades.
INTERÉS INDIVIDUAL. Intensifique sus cuidados personales y aficiones, y fortalezca su sentido de la independencia.
ECONOMÍA. La importancia del dinero y el estatus que supone la capacidad adquisitiva puede ser una fuente de motivación para muchas personas.
BIENESTAR. Realice actividades que lo lleven al confort, la comodidad, la relajación y la paz interior.
PRÁCTICA. Las actividades, sean de la índole que sean (habilidades manuales, laborales, pensamientos, prácticas físicas, etc.), brindan experiencia y nos dan la posibilidad de aprender de nuestros errores.
CONSIDERACIÓN. La necesidad de apreciación, de que las personas que nos rodean agradezcan y valoren las cosas que hacemos por ellas puede ayudar a motivarnos.
AUTORREALIZACIÓN. Crecimiento personal, capacidad para el esfuerzo y el disfrute de los objetivos dan sentido a nuestra vida.
AMOR PROPIO. Consiste en tener seguridad y sentirse satisfecho con uno mismo. Es lo que mueve el deseo de triunfar, la autoconfianza frente a la adversidad y la capacidad de determinación personal.

F:buenasalud

Oposiciones a la Psicología


El que a la Psicología se opone, algo en su inconsciente lo dispone.

La gente común cree que un psicólogo adivina el pensamiento y algunos sienten un rechazo inexplicable hacia ellos que no disimulan.

Cuando un médico clínico aconseja un tratamiento psicológico a su paciente, algunos se ofenden como si los estuvieran insultando y es tal la ignorancia sobre el rol de un psicólogo que la primera reacción es defenderse diciendo que ellos no están locos.

A pesar de los constantes avances científicos que demuestran cada vez más la influencia de los factores emocionales sobre el funcionamiento de los órganos y de las glándulas y los trastornos que provocan, todavía hay profesionales de la salud, que minimizan o que no consideran estas causas.

La enfermedad puede ser concebida como una forma de asimilar las experiencias, que produce dificultades de adaptación y de relación con el medio; o bien puede considerarse como una disposición orgánica que favorece el desequilibrio de los sistemas del cuerpo, factibles o no de ser modificados por medios químicos.

Ambos puntos devista, han hecho importantes aportes a la ciencia para lograr la salud: la medicina con un enfoque organicista, haciendo una clasificación de las enfermedades y sus características, tratando de ajustar los síntomas de las personas a a una enfermedad y perdiendo la singularidad del paciente; y la psicología, que se centra en los factores emocionales con un enfoque holístico del sujeto que está enfermo.

Ambas posturas se complementan armoniosamente, cuando son aceptadas con sus correspondientes limitaciones.

Surge de esta manera la medicina psicosomática que intenta un abordaje terapéutico total a fin de encarar en forma integral la manifestación de una patología.

La formación médica cuenta con conocimientos básicos sobre la influencia de los factores psicológicos y sociales en las enfermedades; y un médico puede ayudar mucho a sus pacientes si además de analizar su estado orgánico está dispuesto a escucharlos.

No es necesario derivar a todos los pacientes a un psicólogo sino que es indispensable que los médicos clínicos traten de indagar sobre la situación existencial de cada uno de ellos y no comenzar a recetarles medicamentos sin antes haber logrado una aproximación a su estado emocional.

Los médicos saben que la mayoría de las personas que los consultan no están enfermas.

En general se trata de pacientes que presentan síntomas ocasionales que el médico no puede asociar a ningún cuadro patológico, pero que son malestares suficientes para perturbar la vida diaria.

Todo médico también sabe que el cuerpo tiene un mecanismo inmunológico que le permite curarse solo y que únicamente es conveniente ayudarlo con medicamentos cuando es absolutamente necesario.

Sólo unos pocos pacientes que visitan los consultorios tienen enfermedades graves que la medicina puede curar o en el peor de los casos administrar paliativos para evitar el sufrimiento.

Todo profesional tiene que saber cuáles son sus límites y no pretender adoptar una postura omnipotente, porque esa actitud puede resultar fatal para un enfermo.

Los conocimientos científicos son tan amplios que han tenido que dividirse en distintas disciplinas para poder abarcar con más precisión estas áreas.

Esta necesidad tiene su desventaja; porque se pierde de vista al enfermo que se convierte en fragmentos aislados que se estudian por separado; y la ventaja, que se logra alcanzar un conocimiento más profundo de las partes que hacen al todo.

Lo más conveniente siempre ha sido ejercer el juicio crítico y saber hasta dónde pueden llegar los médicos con un enfermo para hacer la derivación que corresponda.

Vocación equivocada


Todos nacemos con cualidades diferentes y es bastante fácil reconocerlas; basta con prestar atención a cómo se sienten cuando hacen algo que les gusta.

Hacer algo placentero, permite concentrarse hasta el punto de perder la noción del tiempo cuando lo hacen, y es una forma de meditación que abre la puerta a la creatividad.

En un mundo globalizado donde la competencia por los lugares de trabajo cada día se hace más feroz, es necesario discriminar con mayor exactitud cual es la actividad que hacen con más facilidad, que les atrae, y que les sale mejor que a ningún otro que conocen.

Afortunadamente las personas no disponen de solo una cualidad sino de muchas, por eso, para lograr un mejor desarrollo personal y mejores oportunidades de trabajo, también hay que tener en cuenta otros elementos para elegir profesión.

La zona de residencia limita las posibilidades de algunas carreras pero favorece las de otras, ya que la formación universitaria está diseñada para generar profesionales aptos para las necesidades regionales.

Creo firmemente que cuando se nace en un lugar es por algo, porque estoy convencida que la vida tiene un propósito, por esta razón afirmo que lo primero que hay que hacer es analizar todas las posibilidades que brinda el contexto en que viven y las posibilidades de trabajo y no dudar que si éstas condiciones en alguna medida satisfacen sus aspiraciones, elegir quedarse será la mejor decisión.

Dejar la familia, no es lo más conveniente, teniendo en cuenta el costo económico de tal decisión y el detrimento de la calidad de vida, ya que el estudiante deja de estar contenido y se encuentra solo, en un momento en que más contención necesita.

Conseguir la más amplia información sobre oficios y carreras que tienen a su alcance, es uno de los pasos más importantes en el proceso de orientación vocacional. Para esto existen publicaciones al alcance de todos, que se actualizan todos los años y que se venden en todos los kioscos.

Es bastante común que algunos estudiantes que están por terminar sus carreras, de pronto sientan que se equivocaron.

El final de una carrera es el fin de una etapa y el principio de otra que exigirá la responsabilidad de hacerse cargo de la propia vida.

Como es un duelo difícil de elaborar, algunos deciden comenzar otra carrera para no abandonar su vida de estudiantes.

Aprender a confiar en las propias decisiones es una señal de fortaleza, porque es la seguridad no existe, y si en algún momento decidieron algo fue por algún motivo importante.

El que sufre un ataque de indecisión, cuando sólo le quedan unas pocas materias para terminar, se sentirá mejor si consigue el título, porque la frustración será menor y además estará habilitado para empezar a trabajar y costearse su propio error.

A veces los estudiantes se desilusionan de las carreras por las materias, sin saber que éstas son apenas los requisitos para acceder a una profesión pero que no son las profesiones.

Recién cuando empiezan a ejercer es cuando van a estudiar como corresponde. Con cada paciente, cada juicio, cada obra que esté a su cargo como profesionales se sentirán obligados a recurrir a los libros que supuestamente ya conocen.

Porque lo más importante no es acordarse de todo lo que estudiaron, sino recordar dónde tienen que buscar esa información y lograr la integración.

Toda decisión implica un riesgo porque en la vida todo lo que hacemos es un salto al vacío sin red, de modo que si alguna vez se equivocan, que es muy posible porque nadie es perfecto, será para aprender una lección que no deben ignorar.

Los errores no se pueden evitar pero siempre habrá que pagar un costo por ellos, porque lo contrario sería actuar en forma irresponsable; y si desean ser respetados como adultos tendrán que aprender a ser responsables de todos sus actos.

Cambios para Mejorar la Relación de Pareja


Cuando la relación de pareja se encuentra en un período de crisis es el momento de buscar soluciones para cambiar esta solución y mejorar la relación sentimental. Para que estos cambios se den debe haber una buena disposición por parte de los dos miembros de la pareja puesto que sino es así, si solo uno o ninguno de los miembros que constituyen la pareja no está dispuesto a esforzarse para lograr una mejor relación, si hay desmotivación o sencillamente no hay ningún interés para resolver la crisis, entonces lo más probable es que la relación se vaya deteriorando de forma progresiva hasta agotarse.

Cambios que pueden ayudar:

Forma de comunicarse.
La forma de comunicarse es muy importante a la hora de resolver los conflictos o bien prolongarlos y empeorarlos. La comunicación y el diálogo en sí son habilidades que se aprenden y que es importante desarrollar para evitar todas aquellas incidencias que se pueden dar durante una conversación y convertirla en discusión como los gritos, insultos, el exceso de orgullo, etc. Para poder trabajar estas habilidades es importante ser consciente que el diálogo es fundamental para que las dos partes lleguen a un acuerdo, de la misma manera que habrá que ceder un poco por parte de los dos para llegar a este acuerdo mutuo y no convertir la relación en una lucha de poder por ver quién es el que manda más o el que tiene más razón.

El afecto como nutriente de la relación.
El afecto es un nutriente muy importante para el individuo y como consiguiente, para la relación entre individuos, especialmente si hablamos de la relación de pareja. Es por esta razón que no hay que descuidar nunca el afecto. En muchos casos, la pareja va olvidando esta parte tan importante de la relación y cae en un pozo de indiferencia, represión y rabia que puede llegar a destruir una relación, es estos casos, habrá que ir desenterrando aquellas formas de expresión de afecto, lo cual no es fácil y requiere esfuerzo, como por ejemplo: el dar y el recibir abrazos, los besos tanto los diarios y cuotidianos como los más apasionados, las palabras cariñosas, un buen estado de ánimo (éste factor es importante y sí se puede cambiar), etc. Dando pequeños pasitos, día a día, el afecto puede hacer cambiar mucho una relación.

Las relaciones sexuales.
El deterioro de la relación también afecta la vida sexual. Es conveniente resolver los conflictos de pareja para tener una actividad sexual saludable. Debemos evitar llevar las discusiones al terreno de la intimidad sexual, ya que la perjudica y la deteriora. En estos casos es muy importante recuperar la chispa sexual, enriquecer la comunicación íntima a través del lenguaje corporal, los cinco sentidos y las palabras.

Repartición de tareas.
El tema de la repartición de tareas es uno de los más comunes por los que empiezan a haber conflictos dentro de una pareja. Es importante que la pareja aprenda a convivir de una forma igualitaria y justa, esto no significa que los dos miembros de una pareja tengan que llevar a cabo las mismas tareas, sino que es muy importante definir muy bien cuales son las tareas necesarias dentro de la pareja y pactarlas con tal de repartir las y que sea igual y justo para los dos, por ejemplo en las funciones del hogar, la planificación de la economía y todas las decisiones que conciernen a la pareja.

La motivación y el buen humor para activar la relación.
Cuando la pareja ya lleva un tiempo junta, es muy fácil caer en la rutina y en la desesperanza. Este problema tan común perjudica mucho a la relación puesto que se olvidan las motivaciones y los buenos momentos. Para evitar las rutinas o salir de ellas es muy importante hacer un esfuerzo para preparar actividades conjuntas y diversas que sorprendan a la pareja y que ayuden a disfrutar del tiempo juntos, desarrollar nuevos objetivos e ilusiones e ir desempolvando el deseo y la complicidad entre ambos miembros. A fuego lento, la pareja se va reanimando y vuelve a disfrutar del tiempo y de la compañía mutua.

Pasiones Peligrosas


Los libros que describen testimonios biográficos que incluyen personas tristemente célebres, suelen convertirse en “best sellers”, cuando son lo suficientemente escabrosos como para satisfacen la curiosidad popular, revelando hechos tortuosos de estos personajes, que decidieron vivir sus vidas al borde del abismo.

Una conocida periodista colombiana relata la pasión que vivió en un momento de su vida con un conocido narcotraficante, muerto a tiros en la década de los noventa por la banda contraria, en su lucha por el poder.

Este famoso delincuente había empezado muy joven a hacer dinero con la muerte, profanando tumbas y vendiendo lápidas.

Su habilidad para los negocios turbios lo llevó al negocio del tráfico de la cocaína y el lavado de dinero que lo convirtió en una época en uno de los hombres más ricos del mundo.

Este hombre logró un imperio corrompiendo a altas autoridades de los gobiernos de turno de su país, jefes de policía, jueces, ministros y periodistas pagando coimas que si eran rechazadas significaba la muerte.

También logró conquistar el corazón de esta bella mujer, culta e inteligente, que ahora escribe esta historia.

Relata las ambiciones de un hombre que mostraba una dualidad emocional que lo llevaba a ayudar a los pobres por un lado y a propiciar el vicio y la muerte por otro; y que además albergaba en su interior sueños de convertirse en legislador y de llegar algún día a acceder a la presidencia.

Durante cinco años mantuvieron esta pasión clandestina pese a que él continuaba casado con su novia de la juventud con quien tuvo hijos. Sin embargo, aunque se vanagloriaba de ser muy liberal, le desagradaba que su amante se tomara algunas libertades.

Esta situación y la evidencia de su crueldad y de sus actos irracionales, más su adicción a la marihuana, fue socavando la relación, hasta provocar posteriormente su ruptura.

Ella perdió todo por él, su trabajo, sus relaciones, su dinero y hasta los amantes ocasionales que él se encargaba de ahuyentar.

Este hombre fue capaz de tomar el Palacio de Justicia con la ayuda de un grupo de guerrilleros armados que fueron masacrados en el intento, no sin antes haber logrado su propio objetivo de quemar sus expedientes judiciales. Mientras tanto, también el ejército aprovechaba la oportunidad para hacer desaparecer los archivos de sus oficiales comprometidos.

La amante apasionada y desilusionada, que también evidenció tener dos caras, llegó a convertirse en una colaboradora de Interpol y de la Justicia norteamericana participando como testigo.

Este testimonio nos enseña que las pasiones no duran, que la gente se enamora de un ideal y no de una persona real y que esos amores suelen transformarse en odio cuando se ponen al descubierto las debilidades humanas y las verdaderas intenciones.

Tampoco le quedan a la ex amante, los escrúpulos mínimos para no enajenar su triste y malograda aventura, y permitir extender un manto de piedad sobre el muerto, que alguna vez pareció haber sido tan importante para ella.

Sin duda este libro obtendrá una buena recaudación, como todos los libros que revelan el otro lado que tienen las personas, su sombra.

La Queja


La queja es un hábito común en las personas amargadas y pesimistas. Se deleitan buscando de qué quejarse para tener un tema de conversación generalmente negativa que no conduce a nada.

La gente sabe que quejarse no cambia las situaciones, ni tampoco mejora las cosas, sin embargo le agrada poner en evidencia, que la realidad nunca le agrada.

El proceder del quejoso llega hasta negativizar lo positivo, cuando frente a algo de buena onda agregan: si, pero…

La queja, no resuelve nada, porque es inoperante, no aporta soluciones, es el recurso de los amargados que no se atreven a cambiar lo que no les agrada, ni aceptar lo que no pueden cambiar ni a las personas como son.

Los chismes y las críticas también son quejas sobre los defectos que tienen los demás; y el problema es que no llegan a ser conscientes, son formas de comportamiento habitual, un modo de ser, criticón y chismoso, que se complace en ser juez implacable de los demás.

Quejarse es concentrar la atención en lo malo, lo que no se desea, que con la queja se refuerza y expande. Estos pensamientos negativos crean la realidad y nuestras palabras expresan esos pensamientos.

Creamos nuestra vida con cada pensamiento, nuestra propia salud, la sociedad en que vivimos, la situación política. Todo es producto de las palabras que expresan nuestros pensamientos.

Muchos filósofos, profetas y sabios ya sabían esto hace siglos y lo transmitieron en sus doctrinas, pero lo malo es que la gente no se da cuenta cuándo está siendo quejoso ni cuándo está pensando en negativo, para poder revertir esa actitud por otra diferente.

Todos nos quejamos sin darnos cuenta, hasta la persona más positiva del mundo se queja sin ser plenamente conciente. Se trata de no emitir juicios, hablando menos, porque la palabra es un instrumento que puede dañar más que un cuchillo.

Una primera medida para convertirse en alguien que no se queja es evitar a las personas quejosas, criticonas y chismosas.

Una persona es una célula del organismo social y cuando la célula de un organismo cambia, todo el organismo cambia y puede contaminar a todos los organismos que están a su alrededor.

Empecemos todos hoy a no quejarnos de absolutamente nada, ni del calor, ni de la inflación, ni de la crisis, ni de los piqueteros, ni de los dolores nuestros de cada día que se suelen agravar con cada queja.

Prueben a no quejarse nunca más de sus dolores y desaparecerán por completo.

La queja es la intención inútil de liberarse del sufrimiento y sólo si somos conscientes cuando nos quejamos, podemos eliminar por completo de nuestros pensamientos la negatividad de la queja.

Cambiar no es fácil, es muy difícil, y eliminar de nuestras vidas las quejas es aún más difícil.

El quejoso no actúa, e intenta con la queja liberarse de sus pesares, aunque nunca lo logre.

Algunas quejas tienen un beneficio secundario, pueden obtener respuestas de compasión y evitar tareas indeseables, atraer la atención y evitar hacer lo que corresponde.

Cuando una persona se queja de su salud convence no solamente a su interlocutor sino a cada una de sus células de que está realmente enfermo.

Es inútil estar descontento con los malestares o discapacidades físicas porque hay que seguir adelante de todas maneras y la gente no quiere estar con personas que siempre se están quejando de sus desgracias.

La queja es contagiosa y predispone a los demás a quejarse; tiende a expandirse como reguero de pólvora, se enquista en todo campo propicio y se convierte en una forma de ser general quejosa.

El Amor y la Soledad


Muchos buscan el amor para huir de la soledad, pero nunca un amor podrá satisfacer la necesidad infantil de sentirse acompañado, y esa relación estará destinada al fracaso.

Cuando amo a alguien porque lo necesito, no lo amo, lo estoy usando para mi propio beneficio, para que me acompañe, me mantenga, me divierta, me entretenga.

Sólo cuando necesito a alguien porque lo amo es cuando me mueve el verdadero amor, la necesidad de compartir, de dar y de saber recibir, y estar dispuesto a comprender, perdonar, tolerar y aceptar.

Cuando se ama a alguien de verdad, se desea su libertad para ser quien es, y se llegan a amar sus virtudes y sus defectos, porque no siempre esos defectos son reales, ya que los que pueden ser defectos para uno pueden ser virtudes para otros.

La soledad nos enseña a vivir, a ser independientes, a valorarnos, a confiar más en nosotros mismos. Es la experiencia más aleccionadora que existe para madurar como persona.

Recién cuando somos capaces de estar solos, aprendemos a conocernos, a apreciar todo nuestro potencial, a querernos y a ser más buenos con nosotros mismos.

No se puede amar a otro si uno se desprecia. El odio a uno mismo es el fundamento de la agresividad hacia el otro, porque siempre estamos proyectando nuestra propia interioridad con nuestras acciones.

Cuando se siente la sensación de estar solos o aislados es cuando hay que volver la atención hacia adentro y buscarse a si mismo; porque el afuera nunca podrá devolver el sentimiento de pertenencia que se ha perdido.

Cuando se recupera la conciencia interna de pertenencia se logra la reconciliación con uno mismo, surge un nuevo sentimiento de compasión y la posibilidad del perdón.

Esa relación personal es la más importante de las relaciones que existen; porque el hombre no puede relacionarse normalmente con otro si no está bien con él mismo.

El amor verdadero no es fusión sino independencia, porque precisamente lo que se ama del otro es su ser total, su capacidad de desarrollo y su poder de trascendencia constante.

Amar es admirar, es sorprenderse todos los días con el ser amado, que es capaz de cambiar y seguir siendo el mismo o la misma.

El egoísmo mata al verdadero amor, con las limitaciones y las trabas al desarrollo individual del otro, casi siempre por celos o envidia del miembro de la pareja que se ha estancado.

La belleza es un don que ayuda a atraer pero que no sirve por si misma para mantener una relación.

La preocupación por el esquema corporal se ha convertido en un fin en si mismo y en el propósito de la vida de mucha gente.

Pero si detrás de un cuerpo perfecto no hay más que la preocupación por agradar, ninguna relación a largo plazo es posible y sólo se habrá logrado ser una cosa, un bien de uso y no una persona.

La belleza no dura siempre, lo que permanece es el ser verdadero y auténtico que no se preocupa por agradar sino por ser.

Los vínculos se rompen con facilidad cuando en una pareja alguno de los dos no crece; y permanece aferrado a valores relativos, sin desarrollarse. Ambos se aburren, se critican, y terminan odiándose, porque se convierten en obstáculos del propio crecimiento.

La atracción física desaparece, ya no se aprecia la belleza porque cuando la pasión inicial entra en razón, se puede ver más allá de ella y se descubre que no hay nada.

Para amar a alguien de verdad primero hay que conocerlo o conocerla como persona y luego, naturalmente, como una consecuencia lógica y esperada por ambos, vendrá la intimidad, más relajada, sin temores, con la responsabilidad de los que tienen conciencia de la importancia de ese momento.

Si todo este proceso es al revés, y se empieza con la intimidad, entonces se convertirá en un episodio más en sus vidas, transitorio y ocasional, que a veces tiene consecuencias desastrosas.

La Pareja y su relación con los Parientes


El matrimonio produce algunos inexplicables cambios en la relación con la familia de origen de ambos cónyuges, porque parece ser que cuando los vínculos eran difíciles y ya parecían agotados, luego del casamiento tienden a reanudarse con nuevos bríos como por encanto.

Las mujeres son las que más se apegan a sus familias después de casadas y las que continúan con mayor interés conectadas a ellos. En tanto que en el caso de los hombres, algunos pueden quedar pegados a sus madres.

El problema no reside en el hecho de mantener los vínculos, ya que esto favorece la necesidad del sentimiento de pertenencia tanto de los padres como de los hijos; sino en pretender darle prioridad a esas relaciones en detrimento de la relación de pareja; o sea darle la razón a mamá o a papá e ignorar la opinión de la esposa o del marido.

La intimidad es una parte reservada, personalísima y muy importante de los asuntos, responsabilidades, o afectos, en este caso de la vida de una pareja, y además, es un derecho insustituible e intransferible.

Esta intimidad se pierde cuando dichas cuestiones se trasladan a otros fuera del grupo familiar, haciéndolos partícipes de los propios problemas y obligaciones.

Cada nueva pareja tiene el derecho de vivir según su propia filosofía, de frustrarse y equivocarse, sin interferencias de ninguna clase y sin necesidad de aprobación externa alguna. Mantener las razonables distancias con los parientes debería ser una prioridad, para evitar discusiones, malos entendidos, invasión a su intimidad y el problema crucial de los celos.

A veces las parejas sólo se pueden casar con la ayuda de los padres y esta situación parece generar en muchos casos una obligación moral para con ellos que excede los límites y sacrifica la necesaria privacidad.

Si el departamento lo compran los padres, pueden creer que es necesario y lógico que tengan una llave; pero siempre deberá ser con la condición de mantener la privacidad a toda costa, para evitar que se tomen la libertad de entrar y salir cuando lo deseen. Por eso es mejor no darles ninguna llave, salvo en el caso que sea indispensable.

Desalentar estas conductas de ataque a la privacidad y abuso de confianza por ser sus hijos, no es fácil, pero se puede, porque éstos son siempre los problemas que conlleva la dependencia económica, situación que entorpece las relaciones en lugar de propiciarlas.

La mejor forma de resolver las dificultades de una pareja es hablando en terreno neutral, sin testigos, los dos solos, diciendo cada uno cómo se siente, siendo sinceros y honestos entre ellos, y sin seguir las directivas de ningún otro comedido que se ha enterado antes de lo que les pasa. Si de esta manera no logran solucionar sus problemas lo más indicado es consultar con un especialista, que es el más apto para ver la situación desde afuera.

Las personas que recurren a sus padres para resolver sus problemas no han podido cortar el cordón umbilical con ellos y se encuentran atados a su protección y apoyo.

Es necesario tomar las riendas de la propia vida y asumir el compromiso de tomar las decisiones que correspondan cuando se forma una familia, para disfrutar de ella sin necesitar bastones ocasionales que impidan el desarrollo de una vida propia.

Cuando una persona se casa o bien inicia una vida en común en forma estable con una pareja, es necesario que cambien sus prioridades.

El marido para la mujer y la esposa para el hombre deberán estar en el primer lugar, luego, en el segundo lugar están los hijos, en el tercer lugar, estarán los padres de cada uno y en cuarto lugar sus hermanos.

Esta jerarquía permitirá una relación familiar óptima, evitando problemas tanto con los padres como con los hijos.

En muchas familias desavenidas, es común que exista una jerarquía de roles equivocados, los hijos para la mujer suelen estar en primer lugar y luego por lo general siguen en importancia sus padres, ocupando el marido el último lugar; o bien el hombre pone en primer lugar a su madre, luego a sus hijos y por último a su mujer.

Matrimonio o Concubinato


Son tiempos de improvisación, urgencia y falta de permanencia.

La rapidez de los cambios, el ritmo de vida acelerado y la impaciencia son las características de la época actual.

Todo se hace apurado, se habla apurado, se come apurado, se hace el amor apurado, se trabaja apurado, y en general se vive apurado.

El resultado es que la gente no se entiende, no puede digerir lo que come, no puede concentrarse, fracasa en los estudios, puede resultar ineficaz en su trabajo, no puede disfrutar del sexo, tiene miedo; porque la vida se ha convertido en una rutina que exige mucha adrenalina.

El estrés mata y los proyectos comunes de la gente, como elegir una carrera, estudiar, conseguir un trabajo, casarse, comprar una casa, tener hijos, educarlos, cuidarlos, enfermarse y hasta morirse, experiencias casi todas ineludibles, representan situaciones que exigen la obligación de pasar por una serie interminable de frustraciones, discusiones, trámites, gastos, malos ratos, disgustos, penas y dolores.

En lugar de vivir cada una de estas experiencias de la vida intensamente y conscientemente, experimentando las penas y alegrías y exteriorizando las respectivas emociones que suscitan, el apuro hace que se pasen por alto, sin emoción, anestesiados por las urgencias, las obligaciones y los plazos y sólo alentados por el sentimiento de haber cumplido con las expectativas.

Planificar todo y pretender hacer lo que se espera en cada etapa, demanda una gran cantidad de energía, que generalmente se consume en los preparativos y casi está agotada en el mejor momento.

El casamiento es un ejemplo. A pesar de resistirse a las tradiciones y los convencionalismos, la juventud se empeña en crear nuevas formas de celebración que resultan aún más complejas y onerosas que las del siglo pasado.

Las fiestas de casamiento duran más de una jornada de trabajo y terminan al día siguiente, casi como los festejos tribales étnicos que suelen durar varios días.

Estas fiestas exigen un despliegue de entretenimientos para los invitados que a duras penas llegan hasta bien entrada la mañana despiertos, con gran esfuerzo, después de haber luchado para no quedarse dormido.

Toda esta organización es lo que paradójicamente se espera de una fiesta de casamiento aunque resulte para muchos abrumadora.

El costo de este despliegue técnico y mano de obra, más la comida y la bebida que ayudarán a los asistentes a mantenerse animados, haciéndoles más llevadero el esfuerzo, suele alcanzar cifras astronómicas a la que no todos pueden acceder y representa un nicho laboral que ocupa a mucha gente.

Por lo tanto, es bastante frecuente, que no se renuncie a este ritual sino que las bodas se aplacen indefinidamente y sean ubicadas en el último lugar de la lista de prioridades de una pareja.

Es así como por lo general por esta causa se elige el concubinato, estado civil que no representa una erogación descabellada, sólo la decisión de dos personas de vivir juntas.

La decisión de vivir juntos sin papeles proporciona además la ventaja de la falta de compromiso formal.

Este hecho perjudica en mayor medida a la mujer si llega a tener hijos, no porque no pueda demandar por alimentos a su concubino si la ha abandonado, sino porque legalmente puede perder derechos tanto para ella como para sus hijos.

Cuando no hay compromiso formal, puede tomarse la relación más a la ligera y una vez que el tiempo se haya encargado de amortiguar los efectos de una gran pasión es más fácil despegarse para iniciar una vida nueva.

Si una pareja que vive en concubinato decide no tener hijos, es muy probable que no dure mucho tiempo y se disuelva, porque esa relación no crecerá y no tendrá ni historia ni futuro.

Si se elige no tener compromisos formales se elige también la posibilidad de lo efímero y el desgaste de la vida de dos personas que están juntas sin un proyecto estrictamente humano.

Los hombres son los que más se benefician con esta forma de relación, porque tienen lo que desean, muchas veces sin costo adicional porque comparten los gastos y sin responsabilidad adicional alguna.

Pero el compromiso moral con el otro siempre existe y la conciencia también existe, aunque algunos lo sepan disimular muy bien.

El Amor de Pareja y las Necesidades Básicas


Una contradicción muy vieja es que siempre se elije la misma pareja.

Cuando una persona es joven, difícilmente tenga su personalidad integrada, es decir, que todavía no sabe bien quién es, qué es lo que le agrada, qué es lo que quiere y por supuesto tampoco puede discriminar si lo que siente por una pareja es amor o sólo atracción física, costumbre, necesidad o comodidad, ya que a veces las parejas se convierten en un par de zapatos cómodos que no se pueden dejar de usar.

En la circunstancia en que una persona piensa en separarse, es importante conocerse mejor y saber qué necesidad básica inconsciente es la que satisface su pareja, aparte de las incompatibilidades que sufren, para evitar cometer el error de separarse y volver a crear otro vínculo similar.

La persona que se conoce a si misma sabe que en el fondo puede tener una necesidad psicológica que busca en una pareja, a la que no está dispuesto a renunciar nunca, por ejemplo la necesidad de seguridad.

En este caso, para lograr ser fiel a si mismo, deberá elegir si quiere modificar esta condición o bien aceptarla porque no le importa, cuando por ejemplo no llega a alterar su relación.

Los seres humanos desde la infancia necesitan sentirse seguros para desarrollar una personalidad independiente; y llegar a ser personas capaces de comprometerse con una forma de pensar y tener la fortaleza de carácter para defender sus convicciones.

Si un niño no ha tenido la posibilidad de sentirse seguro en la infancia o ha tenido experiencias de abandono, o no se ha sentido querido y valorado, es probable que toda su vida se concentre en la búsqueda de la seguridad y necesite una pareja que la proteja.

El hombre puede buscar a una madre en la pareja y la mujer a su padre y si esa persona es consciente de esa necesidad, antes de abandonar a una pareja por otras razones, tendrá que resolver esta cuestión, porque volverá a buscar otra que principalmente le brinde la satisfacción de esa necesidad.

La mayoría de las parejas cumplen mutuamente con las necesidades básicas del otro, ya que muy pocas personas se conocen tanto a si mismas como para ser conscientes de ello cuando eligen una pareja.

Esta condición tiene la ventaja de formar un vínculo más difícil de romper cuando no existen otros impedimentos graves que lo pongan en peligro; y la desventaja que si se separan y vuelven a reincidir tenderán ambos a recrear el mismo tipo de relación con otro.

Esta razón puede ser una de las causas importantes del sufrimiento que conlleva una ruptura, ya que las dificultades y resentimientos que se crean entre ambos no logra poner fin a la relación en forma pacífica.

Las separaciones de mutuo acuerdo no son la mayoría, porque en general es sólo un integrante de la pareja el que se quiere separar.

Sin embargo, una separación siempre provoca sufrimiento a ambas parte, principalmente por la pérdida que representa, cambio de status social, de casa, pérdida de la familia, y alejamiento de los hijos.

La Evolución de la Psicología


De la filosofía a la ciencia y de la ciencia a la búsqueda de la trascendencia

En un primer momento la Psicología se dedicaba al estudio del alma y formaba parte de la Filosofía pero el incesante avance de la ciencia obligó a los estudiosos de esta disciplina a cambiar su método y encontrar un objeto de estudio que pudiera ser sujeto de medición y experimentación.

La Psicología antigua era una conocimiento que se basaba en supuestos metafísicos; pero a partir del siglo XIX se convierte en una ciencia empírica capaz de realizar experimentos controlados en un laboratorio y sacar conclusiones.

Wilhelm Wundt fue el fundador del primer laboratorio de Psicología, en Leipzig, a fines del siglo XIX.

La escuela rusa inaugurada por Pavlov y Bechterev realizaba experimentos con animales y se interesaba por la neurofisiología y del aprendizaje como condicionamiento.

La Psicología experimental se dedicó a investigar el funcionamiento de los sentidos psicológicos como la atención, la sensación y la percepción.

Mientras tanto las corrientes ambientalistas estudiaban las influencias sociales y los fenómenos de grupo, concediendo principal importancia al ambiente, transformándose en la Psicología Social, que es la que intenta comprender la conducta dentro del contexto social.

Sigmund Freud produce un aporte muy importante en la Psicología desde la Psiquiatría, y partiendo de los estados patológicos elabora una teoría del inconsciente.

El inconsciente es un concepto teórico que no se puede analizar en un laboratorio pero que se puede inferir en la experiencia terapéutica; al descubrir que los contenidos inconscientes de los traumas infantiles reprimidos y no elaborados emocionalmente, tienen particular importancia en los trastornos psicológicos de los adultos.

La represión del instinto sexual es la que causa el trauma. Por esta razón la teoría de Freud fue considerada pansexualista, aunque sexualidad para Freud no signifique genitalidad sino instinto de vida.

La obra de Freud es una teoría científica coherente que tiene fundamento teórico, pero que no se puede comprobar en forma controlada en un laboratorio, para poder cumplir con los requisitos de la ciencia; aunque esté sustentada por la vasta trayectoria de su creador y una reveladora casuística.

No obstante, su contenido ha sido un importante aporte y una gran influencia para la Psicología; y aunque se pueda discrepar con algunos de sus conceptos jamás esta teoría debería ser ignorada.

El Conductismo norteamericano de John B. Watson tiene como objeto de estudio la conducta e ignora todo lo que se refiera a la conciencia. La conducta es observable y se puede medir en condiciones controladas.

Para el Conductismo la conducta es puro condicionamiento. El hombre responde a estímulos y tiende a repetir una respuesta cuando obtiene buenos resultados y a evitarla cuando éstos son adversos.

Los fenómenos de la percepción también interesa a los psicólogos y surge en Alemania la escuela de la Gestalt.

El hombre cuando percibe, no ve la realidad tal cual es sino que proyecta su interioridad, las características de su personalidad, su forma de ver el mundo, su inteligencia, sus emociones y sus patologías; de modo que esta característica hace posible conocer a un sujeto por medio de los tests proyectivos.

La Psicología Comprensiva de Dilthey, Spranger y Jaspers, va más allá de los condicionamientos y se centra más en las intenciones y los objetivos más que en las causas de la conducta humana.

Víctor Frankl, funda la Logoterapia, basado en el supuesto que la conducta del hombre se orienta en la búsqueda de un significado para vivir. Si la vida tiene sentido se puede sobrevivir cualquier situación, hasta la más extrema.

La Fenomenología de Husserl tiene como objeto de estudio la conciencia pura, aislada de la historia personal, del mundo, de la realidad, rescatando el fenómeno único en el aquí y ahora y suspendiendo todo juicio, para encontrar el sentido del desorden psíquico dentro de la totalidad del ser humano.

Jung, discípulo disidente de Freud, otorga una dimensión espiritual a la teoría freudiana, que es netamente materialista, y amplía el concepto de inconsciente, reconociendo la existencia del inconsciente colectivo y el valor de las arquetipos y de los símbolos y considerando a la individuación el logro mayor de la aspiración humana.

Adler, también difiere con respecto a la teoría sexual de Freud y postula la voluntad de poder como el mayor incentivo humano.

La Psicología Transpersonal representa un moderno aporte en psicología, mediante terapias de vidas pasadas y ayudando a lograr estados alterados de conciencia que permiten la resolución de antiguos conflictos, llegándose a experimentar el todo del que formamos parte, por medio de técnicas de meditación y relajación.